jueves, 10 de octubre de 2019

LA CRISIS DE 2002: la corrida bancaria

"Una tormenta perfecta

El lío comenzó con la intervención en 2001 en Argentina del Banco Galicia, que tenía una sucursal en Montevideo. Luego, en enero de 2002, quedó al descubierto una gran estafa de los hermanos Carlos y José Rohm, contra el Banco Comercial, del que eran accionistas y directivos. En marzo la calificadora de riesgo Standard & Poor's rebajó la nota de la deuda uruguaya, por lo que se perdió el "grado inversor" adquirido en 1997. La rebaja implicaba el retiro automático de grandes inversionistas que están obligados a guiarse por la escala de las calificadoras.

El Banco de Crédito rápidamente quedó en la insolvencia. Y por último comenzó a rumorearse que el Banco Montevideo, controlado por la familia Peirano Basso, tenía dificultades para cubrir los retiros debido a que había quedado demasiado expuesto por sus operaciones en Argentina.

En suma: focos de fiebre aftosa y pérdida de mercados selectos, caída abrupta de las exportaciones hacia Brasil y Argentina, quiebras y desempleo masivo, enorme déficit fiscal, deuda creciente y cada vez más cara, pánico entre los depositantes, bancos en apuros, temor a disturbios y saqueos. Era la tormenta perfecta.

En seis meses de 2002 los ahorristas retiraron el 47% de sus depósitos en Uruguay para guardarlos en otros bancos locales con respaldo internacional, bajo el colchón o para enviarlos al exterior.

La depresión provocó quiebras en cadena, incluidos varios bancos, desempleo récord desde que hay mediciones, caída del salario y pobreza extendida. La moneda se devaluó 88% en pocos días y la deuda pública, que luego se reprogramó en acuerdo con los acreedores, llegó al 100% del Producto Bruto Interno. La tasa de natalidad cayó en picada, síntoma de pesimismo, y 200 mil personas dejaron el país entre 2000 y 2009 para radicarse en España, Estados Unidos o Brasil".


Tomado de: "La crisis de 2002: cuando todo dejó de funcionar", por Miguel Arregui, Una historia del dinero en Uruguay, Milonga y obsesiones, El Observador. Publicado en la web agosto 29, 2018.

LA CRISIS DE 2002: contexto macroeconómico

"El contexto macroeconómico 

En el año 1999 comenzó un período de recesión económica que se profundizó en los años siguientes, acumulándose entre 1998 y 2002 una caída del producto del orden del 17.5%. En términos de síntesis, la caída de la actividad comenzó asociada a la pérdida de competitividad con Brasil ocasionada por la devaluación de la moneda en dicho país, la cual se sumó a la que ya venía experimentando Uruguay con respecto al resto del mundo. Los efectos se agravaron debido a la conjunción de otros factores: el aumento de la tasa de interés internacional y del precio del petróleo, la caída de los precios internacionales de ciertos bienes exportables del país (carne, lana y arroz, entre otros), la sequía con impactos especialmente negativos en los sectores agropecuario y de producción de electricidad y la aparición de la aftosa a principios del 2001 que implicó el cierre de varios mercados de destino de las exportaciones uruguayas. Por último, se sumaron los efectos del abrupto abandono de la convertibilidad y el estallido de la crisis financiera en la Argentina seguidos por la crisis financiera en Uruguay, culminando el año 2002 con una caída del producto de 10.8%. 

En este contexto, la tasa de desempleo trepó hasta alcanzar sus máximos niveles históricos arrojando un promedio de 17% en el año 2002 al tiempo que creció el desempleo de larga duración. A su vez los valores promedios de las pasividades, los ingresos del trabajo y del capital cayeron en términos reales..."


Tomado de: "Uruguay 1998-2002: ¿quiénes ganaron y quiénes perdieron en la crisis?", Marisa Bucheli y Magdalena Furtado, Trabajo de consultoría realizado para CEPAL, Oficina de Montevideo, 2004. Disponible en la web.

viernes, 6 de septiembre de 2019

El Estado de bienestar

Los años dorados 1945-1973

La recuperación de Europa

Aunque el predominio de la economía estadounidense en el mundo durante las décadas posteriores a la segunda guerra mundial fue abrumador, Europa creció a un ritmo aún más acelerado, teniendo en cuenta las pésimas condiciones en que quedó después de la guerra. Los países tuvieron gobiernos de distinto tipo pero todos aplicaron el intervencionismo estatal en la economía y la fórmula propuesta por el economista inglés John M. Keynes. El Estado tenía que asegurar buenos salarios reales, buenos servicios y beneficios sociales que permitieran que los ciudadanos tuvieran el poder adquisitivo para retroalimentar la producción y también pudieran pagar los impuestos, con que el Estado recuperaba parte de la inversión en obras públicas y en servicios sociales básicos como salud y educación. Un Estado preocupado por dar un servicio a sus ciudadanos era también una garantía contra el avance de las ideas socialistas. Se reconocieron los derechos sindicales y se afirmaron prácticas de negociación colectiva. El “Estado de bienestar” se implementó para demostrar que el capitalismo daba posibilidades de mejorar las condiciones económicas y sociales de los trabajadores. Así, las políticas económicas aplicadas en Occidente afirmaron la democracia. Incluso en países con fuerte arraigo de partidos socialistas o comunistas, estos no cuestionaron el sistema.