La situación de la postguerra era francamente favorable a la economía uruguaya y creaba las condiciones para el desarrollo de una industria sustitutiva de las importaciones de Europa y de Estados Unidos. De esta manera, hubo un importante impulso industrializador, coincidente con la asunción del gobierno por parte de Luis Batlle Berres y su sector político colorado. A este período de la historia uruguaya se lo denomina "neo batllista" y va de 1947 a 1958. El "neobatllismo" le adjudicaba a la industria un importante papel modernizador en el desarrollo económico y social del país. Si bien ese gobierno apoyó la iniciativa privada se propició un claro intervencionismo del Estado en las actividades económicas a partir de subsidios, cambios diferenciales del dólar que favorecían a los industriales y el control de precios. El Estado fue pensado como el que tenía la misión de intervenir a fin de redistribuir el ingreso.
La industrialización de ese período tenía límites importantes que no pudo solucionar. En este sentido, la actividad industrial se dedicaba a procesar materias primas con maquinaria y tecnología importada. La producción nunca dejó de ser de bienes de consumo, y las empresas nacionales nunca pretendieron abastecer otros mercados que no fueran el nacional, naturalmente muy pequeño.
Asimismo, continuó el proceso de crecimiento del Estado; se nacionalizaron los tranvías (AMDET), los ferrocarriles (AFE) y las aguas corrientes (OSE). La estatización de empresas extranjeras de servicios públicos respondía a postulados de la tradición batllista. Pero se obtuvo por la vía de canjear empresas descapitalizadas y poco rentables por la deuda que Inglaterra había acumulado con Uruguay durante la Segunda Guerra Mundial, por sus compras de carne y lana. El crecimiento paralelo del empleo público facilitó compensar la desocupación, aunque creó simultáneamente condiciones favorables para el desarrollo del clientelismo.
La política económica del neobatllismo tuvo el apoyo de los industriales y finalmente de los sectores sociales medios y bajos urbanos, en tanto tuvo la oposición los sectores agropecuarios. La oposición, que criticaba el "estatismo" y el "industrialización” encontró sus representantes en el herrerismo (sector del Partido Nacional dirigido por Luis Alberto de Herrera) y en el denominado “ruralismo”, acaudillado por Benito Nardone.
1. ¿Cuál era la situación económica de Uruguay al terminar la segunda guerra mundial?
2. ¿Qué rol debía cumplir el Estado según el neobatllismo?
3. ¿Cuáles eran las dificultades para la industrialización del país?
4. ¿¿Quiénes apoyaron y quiénes se opusieron al neobatllismo?
Tomado de Santillana 3.
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